Sumideros de Carbono

 Oxígeno Natural

Desde el Acuerdo de París hay un término que resuena en todas las conversaciones relativas al cambio climático: mitigación. El objetivo es reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, y una de las medidas para conseguirlo es aumentar la presencia de los sumideros de carbono en la Tierra.



¿Son importantes los sumideros de Carbono?

Los sumideros de carbono son depósitos de carbono, es decir, espacios que absorben más carbono del que expulsan y que por lo tanto reducen la cantidad de carbono de la atmósfera. Es por esta razón por la que estos espacios son muy interesantes a la hora de plantear acciones de mitigación y adaptación al cambio climático.

Los principales sumideros naturales son los océanos y los bosques. Se calcula que los océanos pueden absorber alrededor del 50% del carbono que se emite a la atmósfera. Organismos como los corales, el plancton o las algas son los encargados de absorber ese carbono mediante la actividad fotosintética. Los bosques también son también grandes depósitos naturales de carbono, ya que los organismos vegetales que encontramos en estos ecosistemas absorben carbono dióxido para realizar la fotosíntesis.

Problemas que enfrentamos

El trabajo, publicado en la revista Nature, muestra que las selvas amazónicas y centroafricana alcanzaron su pico como sumideros de carbono en los años 90. Las primeras llegaron a capturar una tonelada de carbono por hectárea y año, mientras que las segundas llegaron hasta las 0,66 toneladas. Ahora, en la Amazonía apenas retiran entre 0,2 y 0,3 toneladas por hectárea y año, mientras que en los bosques africanos aún superan las 0,6. Para la década del 30, el estudio apunta a que las regiones boscosas africanas habrán reducido en un 14% sus retiradas de carbono. Al otro lado del Atlántico, los árboles amazónicos alcanzarán su saturación, siendo incapaces de retirar más CO2 del que emiten.

En términos absolutos, en los años 90, las selvas tropicales aún intactas retiraron de la atmósfera unos 46.000 millones de toneladas de CO2, que se redujeron hasta apenas 25.000 millones en la década pasada. La diferencia equivale a una década de emisiones de los combustibles fósiles de Reino Unido, Alemania, Francia y Canadá juntas. En total, estos antiguos bosques recogieron el 17% de las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono en los 90 y ahora apenas llegan al 6%.




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